FILOSOFIA ROSACRUZ EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS UNO

sábado, 27 de febrero de 2010

PREGUNTA Nro. 107 Si Cristo dio de comer pescado a la multitud, ¿por qué es malo usar el pescado o la carne como alimento?

PREGUNTA Nro. 107

Si Cristo dio de comer pescado a la multitud, ¿por qué es malo usar el pescado o la carne
como alimento?


Respuesta: La naturaleza de la bestia de presa es comerse cualquier animal que se ponga a
su alcance, y sus órganos son tales que necesitan esa alimentación para poder existir, pero
todo está en estado de transformación, cambiándose siempre en algo superior. El hombre,
en los primeros estados de desarrollo, era también como las bestias en ciertos respectos; sin
embargo, tiene que hacerse semejante a Dios y en algún tiempo deberá dejar de destruir,
con objeto de que pueda comenzar a crear. Los judíos se encontraban aún en una situación
tal que sus naturalezas animales eran tan fuertes que tenían muy pocas ideas de altruismo.
Se adherían estrechamente a la ley de “ojo por ojo y diente por diente” y no tenían la menor
misericordia. Nosotros hemos ido un poco más allá en el sendero de la evolución y el
altruismo se va exteriorizando cada vez más.
Hemos dicho que no hay vida alguna en el universo más que la vida de Dios; que “en El
vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser”; que su vida ánima todo lo que es y, por
consiguiente, comprendemos naturalmente que cuando quitamos una vida destruimos la
forma hecha por Dios para su manifestación. Los animales inferiores son espíritus
evolucionantes y tienen sensibilidad. Su deseo de experiencia les hace construir las diversas
formas, y cuando les quitamos sus formas los privamos de su oportunidad de obtener
experiencia. En el caníbal es excusable, ya que no sabe cómo obrar mejor, el que se coma a
sus semejantes. Ahora consideramos el canibalismo con horror y el día vendrá en el que
sentiremos igual disgusto por el solo hecho de pensar convertir nuestros estómagos en
cementerio de los cadáveres animales.
Es natural que deseemos la mejor clase de alimento en cuanto a pureza, pero todo animal
tiene en sí los venenos de la putrefacción. La sangre venosa está llena de dióxido de
carbono y otros productos nocivos que iban a eliminarse por los riñones o por los poros, en
forma de orina o transpiración. Esas repugnantes sustancias se encuentran en toda la carne
y cuando comemos ese alimento nos llenamos el cuerpo de sustancias venenosas. Muchas
enfermedades son debidas al empleo de la carne como alimento.
Cuando ponemos a la Biblia como autoridad respecto al carnivorismo, deberíamos seguir
también sus consejos y abstenernos de comer carne de cerdo, que es el más horrible de
todos los alimentos. Es un hecho notable que los judíos ortodoxos que se abstienen de los
alimentos prohibidos por la Biblia están inmunes contra la consunción y el cáncer.
En muchos pasajes de la Biblia donde se habla de “carne” es evidente que no se habla del
alimento carnívoro. En el capítulo del Génesis donde se le da al hombre por primera vez su
alimento se le dice que debe comer de todo árbol y hierba que produzca simiente, y que
para él será como carne”. Las personas más desarrolladas de cualquier tiempo se han
abstenido siempre de la carne. Vemos, por ejemplo, que Daniel, que era un hombre santo y
sabio, decía que no se podría obligarlo a comer carne, y pedía que a él y sus compañeros se
les dieran legumbres. Se dice que los hijos de Israel, cuando estaban en el desierto,
deseaban carne y que su Dios estaba muy enojado por ello.
Hay un significado esotérico en haber alimentado a la multitud con pescado, pero
considerando la cosa desde el punto de vista puramente material podemos sumar los datos
dados en esta contestación, reiterando que en algún tiempo nos sobrepondremos al deseo de
comer carne y pescado, así como ya nos hemos elevado sobre el canibalismo. Cualquier
licencia que se haya producido en el bárbaro pasado desaparecerá en el altruístico futuro,
cuando una sensibilidad más refinada haya despertado en nosotros una concepción más
amplia de lo s horrores que encierra la gratificación de nuestros gustos carnívoros.
El que desee una exposición completa de la pregunta “¿justifica la Biblia el carnivorismo?”
debe leer un folleto que, publicado con el título Does the Bible jusfify Flesh Eating?”, editó
la Unity Society of Kansas City, Missouri, que da el pro y el contra con toda imparcialidad,
y demuestra que eso sólo fue una concesión al deseo de carne anteriormente mencionado,
pero que constituía una práctica escasamente tolerable.

***
Max Heindel
FILOSOFÍA ROSACRUZ EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS TOMO PRIMERO


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