FILOSOFIA ROSACRUZ EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS UNO

sábado, 27 de febrero de 2010

PREGUNTA Nro. 115 ¿Tiene algún valor la confesión y la absolución?


PREGUNTA Nro. 115

¿Tiene algún valor la confesión y la absolución?


Respuesta: Si el preguntante quiere indicar la confesión y la absolución tal como se
practica en la Iglesia Católica, puede afirmarse con toda seguridad que el sacerdote no tiene
el poder de perdonar los pecados del penitente, y que la práctica de la confesión por orden
de la iglesia no es a lo sumo más que una penitencia publica exhibicionista, que le hace a
uno recordar la oración de los fariseos que iban al templo para que los demás los vieran.
Si, por el otro lado, la confesión se hace con el espíritu del escriba, que es el espíritu de la
verdadera penitencia, entonces tiene cierto valor, porque así como un pequeño niño que ha
hecho una travesura siente los remordimientos y la tristeza en su conciencia, así también
podemos sentirnos extremadamente doloridos por nuestros pecados de omisión y de
comisión.
En realidad, a veces notan los padres que el pecado mantenido en silencio es insuficiente
para el niño, quien a veces siente la necesidad de ir a sus padres y confesarles sus pecados.
Cuando ha obtenido el perdón de su padre entonces su conciencia se sosiega. Así también
sucede con los hijos de Dios. Pecamos y nos entristecemos por ello; determinamos no
volverlo a hacer de nuevo; pero si podemos confesarnos a alguien en quien tengamos fe y
podemos conseguir su simpatía y que nos asegure que ese error no nos será tenido en
cuenta, nos sentiremos más tranquilos de conciencia. Ese es el principio que encierra el
dicho bíblico “confesaos vuestros pecados los unos a los otros”. Aquel a quien confesemos
nuestros pecados tiene que ser, por supuesto, una persona por quien sintamos profundo
respeto y amor, y en ese momento ella es el representante de Dios o de nuestra naturaleza
superior, y nos sentiremos muy aliviados habiendo recibido su simpatía. Pero también
sentiremos que el pacto que hemos hecho con nosotros mismos de no cometer el pecado en
cuestión nuevamente se ha vigorizado teniendo a aquella persona como testigo. Si la
confesión se hace así y se obtiene la absolución, entonces, indudablemente, tiene un efecto
benéfico.

***

Max Heindel
FILOSOFÍA ROSACRUZ EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS TOMO PRIMERO

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