FILOSOFIA ROSACRUZ EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS UNO

viernes, 26 de febrero de 2010

PREGUNTA Nro. 165 Los reptiles venenosos y dañinos ¿no son creados por los pensamientos malignos del hombre, por lo menos en lo que concierne a su fo

PREGUNTA Nro. 165

Los reptiles venenosos y dañinos ¿no son creados por los pensamientos malignos del
hombre, por lo menos en lo que concierne a su forma? Y, por consiguiente, ¿no sería un
acto de amor matarlos para libertar así la divina chispa que existe en ellos, para que
pudiera ir a ocupar una forma más elevada?


Respuesta: Ninguna de las formas animales que vemos en torno nuestro han sido creadas
por el hombre. Todas esas formas, desde la más elevada hasta la más inferior, son las
emanaciones de los espíritus colectivos, que son entidades espirituales pertenecientes a otra
evolución diferente de la del reino humano. Pero el hombre puede crear por medio de su
pensamiento, y los pensamientos malignos, los de temor y odio, toman forma en el decurso
de los siglos, cristalizándose en lo que conocemos bajo el nombre de bacilos. Los bacilos
de las enfermedades infecciosas son, particularmente, la encarnación del miedo y del odio,
y, por consiguiente, son vencidos mediante la fuerza opuesta: el valor. Así como un
diapasón comienza a vibrar cuando se golpea otro del mismo temple, así también sucede
con estos gérmenes microscópicos. Si entramos en la habitación de una persona infectada
con una enfermedad contagiosa, y tenemos miedo y temblamos, atraemos infaliblemente
hacia nosotros esos microbios tóxicos. Si, por otro lado, nos aproximamos al enfermo con
actitud confiada, escaparemos a toda infección, especialmente si vamos guiados por el
amor. Pero el amor nunca nos inducirá a matar en el sentido corriente de la palabra. Es
verdad que si pudiéramos obrar directamente sobre la vida de las cosas malignas o
venenosas y ayudarlas a entrar en una forma más elevada, podríamos haberles bien; pero,
en primer lugar, somos incapaces de juzgar cuando la forma presente ha prestado toda su
utilidad y, por lo tanto, no podemos cargar con la responsabilidad de privar a la vida que la
informa de su instrumento, por más cariñosamente que se hiciera. En el único caso en que
algunas veces podríamos matar por amor sería cuando un animal ha sido tan herido que no
pueda recuperar su salud, y en este caso el matarlo sería poner fin a sus sufrimientos.

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Max Heindel
FILOSOFÍA ROSACRUZ EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS TOMO PRIMERO

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