FILOSOFIA ROSACRUZ EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS UNO

viernes, 26 de febrero de 2010

PREGUNTA Nro. 146 La contemplación del Dios interno, si se efectúa persistentemente, ¿conduce al crecimiento espiritual llevándolo a uno al adeptado

PREGUNTA Nro. 146

La contemplación del Dios interno, si se efectúa persistentemente, ¿conduce al crecimiento
espiritual llevándolo a uno al adeptado?


Respuesta: Estamos viviendo actualmente en el activo mundo occidental, en el cual
nuestro deber es ejecutar cualquier tarea que tengamos que hacer. Cada uno de nosotros
tiene su obra que hacer, y si la descuidamos para buscar en cambio una introspección
mórbida no sólo no creceremos, sino que degeneraremos espiritualmente.
Desgraciadamente, algunas personas creen justificado que pueden abandonar sus deberes
terrestres cuando se imaginan que el progreso espiritual las llama, pero hasta que no
hayamos cumplido con todos los deberes que tenemos aquí no podremos desarrollarnos
espiritualmente de verdad; cualquier cosa que así pueda parecer se convertirla al fin en
polvo y ceniza.
El lejano Oriente ilustra, con horrible ejemplo, los malos resultados que produce el
descuidar los deberes materiales por lo que imaginan ser poderes espirituales. Allí se
maceran y deforman el cuerpo con prácticas tales como la de mantener un brazo estirado
basta que se seque. No es verdadera espiritualidad la que no produzca el bien para todo el
mundo. Algunas veces se dice que “todo pescado debe estar colgado de sus agallas y que
toda barrica debe estar parada sobre su propia base”. Pero también es cierto que todo
aquello que no tienda a elevar a todos no eleva a nadie. El deseo profundo que sale del
corazón para ayudar a aumentar el bien común es la única justificación para emplear las
propias fuerzas en el desarrollo del poder espiritual. Se habla de reuniones de madres en las
que se iba a discutir cómo cuidar mejor del hogar y de los propios hijos, mientras que sus
hijitos se encontraban en una casa sucia, sin que nadie les prestara el menor cuidado. Esos
relatos no son simples exageraciones o burlas; contienen más verdades que poesía. Y las
personas que ansían la espiritualidad, que desean contemplar al ángel interno, mientras
descuidan a su familia y otros deberes, van a la par que dichas madres. Cuanto más pronto
despertemos a la verdad de que ningún deber presente, por humilde que sea, puede ser
descuidado impunemente para dedicarse a la obra espiritual, por exaltada que sea, tanto
mejor para nosotros. Aconsejaríamos al lector que leyera el poema de Longfellow, la
“Blessed Visión”, que viene muy al caso. Un monje está arrodillado sobre el piso de piedra,
cuando una hermosa visión de Cristo se le aparece precisamente al mediodía, cundo el
sonido de la campana lo llama a la puerta donde los pobres están esperando sus limosnas
que dicho monje tiene el deber de darles cada día. Entonces el monje se pregunta si se
quedará con su inefable visitante o si lo dejará para ir a llevar el sustento a los pobres
hambrientos. Pero una voz interna le dice:
“Haz tu deber lo mejor que puedas “Dejando al Señor el resto”.
Sigue entonces el consejo de esta vos dejando a la visión en su celda, dudando de que
cuando vuelva la encuentre nuevamente allí. Sin embargo, siente que es su deber ayudar a
los demás; sin importársele lo que él mismo pierda con ello, y cuando después de haber
entregado las limosnas a los pobres vuelve a su celda la visión lo saluda con estas palabras:
“Si aquí te hubieras quedado “Yo me hubiera ido”.

***

Max Heindel
FILOSOFÍA ROSACRUZ EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS TOMO PRIMERO

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