FILOSOFIA ROSACRUZ EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS UNO

sábado, 27 de febrero de 2010

PREGUNTA Nro. 114 ¿Creéis en la conversión?

PREGUNTA Nro. 114

¿Creéis en la conversión?


Respuesta: Ciertamente, pero hay conversiones y conversiones. Hay la conversión que
tiene lugar en las reuniones revivificatorias en medio del sonar de platillos, aplausos y
cantos de los himnos evangélicos y las insistentes llamadas del pastor o sacerdote para que
“vengan antes de que sea demasiado tarde”. Todos esos accesorios de la conversión
producen una influencia hipnótica intensa, la que obra sobre la naturaleza emocional de
muchas personas en tal forma que esos titulados “pecadores” no pueden quedarse más en
sus asientos y se ven obligados, en el sentido más literal, a obedecer la orden y van hasta el
banco del pastor. Esa clase de conversión es generalmente de muy poco valor. Los
revivificadores encuentran muy fácil convertir a la gente en esa forma. La exasperante
dificultad del problema reside, según uno de ellos mismos dijo, en darles constancia,
porque cuando la víctima de una de esas reuniones religiosas abandona el templo la
influencia se va borrando gradualmente, hasta que tarde o temprano vuelve a su actitud
original. Y aunque esos “recaídos” no sientan el menor dolor por su recaída, en la próxima
reunión les volverá a suceder lo mismo, con tanta seguridad como que el imán atrae el
acero. Se convierten repetidas veces y recaen con toda regularidad después de las
reuniones, con gran disgusto de los pastores y para diversión de la comunidad, la que no
sabe que eso no es más que un sencillísimo caso de hipnotismo.
Sin embargo, hay otra conversión que va siempre acompañada de influencias planetarias, y
proporcionalmente a la fuerza de esas influencias la conversión, o cambio de vida, será más
o menos radical. Entonces demuestra eso que el alma ha llegado a cierto punto de su
peregrinaje en el que siente atracción por la vida superior. La causa inmediata de la
conversión puede ser un sermón, una conferencia o un libro, un versículo de la Biblia o
alguna cosa de la Naturaleza, pero eso es sólo la causa física de algo que era ya un hecho
espiritualmente. Desde ese momento el hombre o la mujer comenzará a tomar una nueva
visión de la vida, dejará a un lado los antiguos vicios, seguirá nuevas líneas de pensamiento
y de esfuerzo. Podrá hasta cambiar por completo su actitud hacia la vida y hacia su
alrededor ambiente. En realidad, muy a menudo un viaje puede haberlo sacado a uno del
ambiente cotidiano para facilitarle las condiciones necesarias para la siembra de la nueva
simiente.

***
Max Heindel
FILOSOFÍA ROSACRUZ EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS TOMO PRIMERO

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