FILOSOFIA ROSACRUZ EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS UNO

viernes, 26 de febrero de 2010

PREGUNTA Nro. 122 Los cuerpos de deseos que abandonan los Egos en su progreso ¿los usan los elementales después para engañar a sus parientes y amigos

PREGUNTA Nro. 122

Los cuerpos de deseos que abandonan los Egos en su progreso ¿los usan los elementales
después para engañar a sus parientes y amigos? ¿Cómo puede evitarse o impedirse eso?


Respuesta: Cuando el espíritu pasa al más allá al morir, después de una estadía más o
menos larga en el Purgatorio, entra en el Primer Cielo, llevando aún el cuerpo de deseos
que empleó en su vida terrestre, pero cuando entra en el Segundo Cielo abandona ese
cuerpo de deseos en la misma forma que dejó los cuerpos vital y denso poco después de
morir. Pero mientras que el cuerpo denso se pudre y desintegra, quedándose inerte e inútil
inmediatamente después que el espíritu lo ha abandonado, sucede muy diferentemente con
el cuerpo de deseos. El material de que está compuesto este cuerpo está tan vitalizado por el
Espíritu Universal que retiene la capacidad de seguir moviéndose mucho tiempo después de
que el espíritu lo haya abandonado.
Ese cascarón vacío es atraído entonces por magnetismo hacia aquellos con quienes estuvo
asociado en su vida terrestre y la memoria de esa vida pasada muy a menudo le permite
simular con éxito ser el pariente difunto. Este es particularmente el caso cuando un
elemental emplea el cascarón.
Esos cascarones vacíos animados por elementales explican satisfactoriamente la mayor
parte de los fenómenos que se producen en las reuniones espiritistas. Las travesuras de esos
elementales que echan agua en el cuello de los asistentes, tiran las sillas y las mesas y hacen
otras cosas parecidas, son muy buenos ejemplos de lo que pueden hacer esos cascarones
vacíos cuando algún elemental los aprovecha.
En cuanto a cómo evitar o impedir esto, es evidente que mientras que nuestros amigos o
parientes muertos posean sentido común aquí en la vida terrestre, nada podrían ganar con
esas tontas y chifladas comunicaciones, pues el espíritu que era en realidad nuestro amigo
ha pasado más allá, dejando el cascarón vacío. Por consiguiente, es necesario juzgar por sus
palabras, así como en este mundo juzgamos a los demás por lo que dicen.

***
Max Heindel
FILOSOFÍA ROSACRUZ EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS TOMO PRIMERO

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