FILOSOFIA ROSACRUZ EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS UNO

viernes, 26 de febrero de 2010

PREGUNTA Nro. 118 En una de vuestras conferencias dijisteis que era un error enviar misioneros a los otros países

PREGUNTA Nro. 118

En una de vuestras conferencias dijisteis que era un error enviar misioneros a los otros
países; que las religiones practicadas por los llamados paganos son buenas para ellos
actualmente y que, sin embargo, esos misioneros han hecho poco daño, ¿Cómo explicáis,
entonces, la orden de Cristo a sus apóstoles: “Id al mundo y predicad el evangelio a toda
criatura?


Respuesta: El significado de las palabras de Cristo depende evidentemente de la
interpretación que se dé a la palabra “mundo”, Si por este término se comprende toda la
Tierra, no estaría mal el enviar misioneros a todos los países; pero la Biblia dice que los
discípulos que recibieron esa orden volvieron después de cumplir su misión, demostrando
así que esa orden no pudo haberse referido a toda la tierra. La palabra “mundo” debió más
bien haberse interpretado como ‘constitución política”, que también se encuentra en los
diccionarios como otro significado de la misma expresión: el mundo. En tiempo de Cristo
no se conocía todo el mundo, Encontramos aún hoy en día que el cabo más occidental de
España se llama Cabo Finis-terre: el fin de la tierra. Por consiguiente, dicha palabra, en el
tiempo en que Cristo dio aquella orden, no podía incluir a toda la tierra tal como hoy la
conocemos. Nuestra afirmación no es, pues, contraria a la Biblia. Es erróneo el mandar
misioneros a los pueblos que llamamos paganos, porque su desarrollo es todavía tal que no
les permite comprender una religión que habla del amor al prójimo, una religión que ni
nosotros siquiera hemos aprendido aún a practicar. Además, si los grandes Ángeles del
Destino que tienen a su cargo la evolución humana son capaces de juzgar nuestras
necesidades y de colocar a cada uno en el alrededor ambiente cuyas influencias sean más
conducentes al progreso, debemos también creer que dan a cada nación la religión más
apropiada para su desenvolvimiento. Por consiguiente, cuando un hombre ha sido colocado
en un país en el que se enseña la religión cristiana, esa religión tiene el ideal por el cual
deberá luchar él, pero tratar de imponerla a otros pueblos que han sido colocados en otra
esfera diferente es querer que nuestro juicio sea superior al juicio de Dios y sus ministros,
los Ángeles del Destino. Sin embargo, como ya hemos dicho, los misioneros cristianos han
hecho poco daño a los pueblos que han visitado, pero hubieran hecho mejor si se hubieran
quedado en casa. No necesitamos salir de casa para encontrar idólatras que necesiten ser
instruidos en las enseñanzas bíblicas. El profesor Wilbur L. Cross, de Yale, dice, por
ejemplo, que en una clase de cuarenta estudiantes ni uno solo pudo indicar el lugar de Judas
Iscariote; que tenía un estudiante judío que jamás había oído hablar de Moisés y que, en
contestación a una pregunta referente al Pilgrim’s Progress, la mejor respuesta obtenida fue
que era la base de la historia de la Nueva Inglaterra. Si los misioneros fueran, más bien, a
ponerse en contacto con esos fieles, quizás pudieran hacer un bien mucho mayor.
Más daño causan, sin embargo, los misioneros que vienen del Oriente y que tratan de hacer
prosélitos para el hinduismo y otras antiguas religiones, porque muy a menudo esos
hindúes enseñan ejercicios respiratorios que provocan la locura o la consunción, debido a
que nuestros cuerpos occidentales no se prestan a tales prácticas. Es mucho más seguro
permanecer en la religión de nuestro propio país, estudiarla y practicarla, dejando a las
demás naciones el privilegio de hacer otro tanto en lo que concierne a sus propias
religiones.

***
Max Heindel
FILOSOFÍA ROSACRUZ EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS TOMO PRIMERO


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