FILOSOFIA ROSACRUZ EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS UNO

jueves, 25 de febrero de 2010

PREGUNTA Nro. 181 Si un creyente en las enseñanzas emitidas por los Rosacruces mantiene firmemente que son ciertas

PREGUNTA Nro. 181

Si un creyente en las enseñanzas emitidas por los Rosacruces mantiene firmemente que son
ciertas ¿no está en peligro de hacerse dogmático e intolerante en la opinión de los demás?
¿Y cuál debe ser su actitud respecto a aquellos que rehúsan aceptar esas enseñanzas?


Respuesta: Es de la mayor importancia que reconozcamos el hecho de que, por lo menos
en nuestra limitada condición actual, no podemos llegar a la última verdad. Por lo tanto, lo
que nos parece a nosotros “verdad y toda la verdad” es, muy probablemente, sólo parte de
la verdad. Conforme evolucionamos, haciéndonos capaces de comprender más y más,
nuestras concepciones sobre la vida, el mundo y Dios, cambian. Por consiguiente, debemos
mantener en todo tiempo una mente imparcial y abierta para poder así recibir toda nueva
verdad que se nos presente; y si bien no debemos permanecer indiferentes, sino animados,
por todo lo que creemos es verdad, nunca deberíamos olvidar el hecho de que existen aún
mayores verdades que todavía no conocemos. Conservando esta actitud, mantenemos la
mente abierta, sin limitarla con prejuicios ni dogmas.
Algunas personas se entusiasman tan enormemente cuando han encontrado algo que les
parece la verdad, que enseguida comienzan una verdadera cruzada para compeler a los
demás a aceptarla. Es éste un grave error. Si vamos a una iglesia y comenzamos a hacer
preguntas que levanten dudas concernientes a su fe en la mente de los fieles, podremos
fácilmente producir un triste estado de confusión. Si lo que tenemos que dar armoniza con
ellos y les sirve de áncora de salvación para que puedan descansar sobre una fe nueva y
más elevada, tanto mejor.
Pero si lo que tenemos que dar está más allá de su alcance y es, para ellos, inaceptable, sólo
conseguiremos atraerlos a un estado mental desagradable, y hasta podrán ir al materialismo,
al ateismo o a cualquier otra actitud escéptica desastrosa. Su vida en este caso, estaría
desecha y nosotros seríamos los culpables. Debemos hacer una regla inflexible en nuestra
vida de la discreción sobre lo que creemos o dejamos de creer, si bien de decir alguna
palabra si llega el caso, nunca debe descuidarse la oportunidad y si esa palabra provoca
alguna pregunta no debe temerse el contestarla. De esta manera se puede ir conduciendo
gradualmente al preguntante.
Por esta táctica no será conducido a menos que él lo busque realmente, y si vemos que
desea mayores informaciones debemos darle todas las que necesite. Pero reiteramos una
vez más que es una responsabilidad muy seria el emitir nuestras opiniones ante personas
que no tienen deseos de escucharlas o que no están preparadas para ello.

***
Max Heindel
FILOSOFÍA ROSACRUZ EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS TOMO PRIMERO


No hay comentarios:

Publicar un comentario