FILOSOFIA ROSACRUZ EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS UNO

jueves, 25 de febrero de 2010

PREGUNTA Nro. 174 ¿Que significado tiene la sentencia: “Hombre, conócete a ti mismo”?

PREGUNTA Nro. 174

¿Que significado tiene la sentencia: “Hombre, conócete a ti mismo”?


Respuesta: Esta sentencia estaba escrita sobre la entrada de un templo griego de misterios
como indicación del hecho de que es obligatorio para el hombre que conozca
completamente los misterios de su propia naturaleza, que es mucho más profunda de lo que
aparenta su superficie. Y esto tiene relación con el principio encerrado en el axioma
hermético: “como arriba es abajo”. Cuando se conozca a sí mismo y se comprenda, podrá,
por analogía, conocer a Dios. Porque en verdad se dice que “el hombre fue hecho a imagen
y semejanza de Dios”.
Pero, para conocerse a sí mismo, no es sólo necesario que conozca lo que ve, el cuerpo
físico, sino también los invisibles cuerpos que son las causas de sus pensamientos,
sentimientos y emociones. Esta era la enseñanza que se daba en los templos de los
misterios.
Existe aún otro significado, más profundo, en esa sentencia. Cuando nos preguntamos las
causas de todas las tristezas y miserias del mundo, tenemos que retroceder hasta las épocas
primitivas de la existencia terrestre para resolver nuestros problemas. En las dos primeras
épocas, la Polar y la Hiperbórea, el hombre era una unidad creadora completa, capaz de
emitir por sí misma las fuerzas que generaban un cuerpo para otro ser. Pero, en la Época
Lemúrica, cuando fue necesaria la formación del cerebro y de la laringe, las fuerzas
sexuales se dividieron, reservándose una mitad con aquel objeto. Y la otra mitad quedó
aprovechable para la generación. Entonces el hombre dejó de conocerse a si mismo, pero
“Adán conoció a su esposa” y el resultado fue que ella le dio hijos.
El espíritu instintivamente reconoce su naturaleza divina y creadora y secretamente se
rebela contra la necesidad de buscar la cooperación de otro para generar. El resultado es la
tristeza, la inquietud y el dolor que han venido al mundo, y que subsistirán mientras el
actual medio de procrear haga necesaria la concurrencia de dos seres para perpetuar la
especie. Y este es el glorioso ideal que la humanidad tiene ante sí: la coalición de los dos
polos de la fuerza creadora que convertirá al hombre nuevamente en un individuo creador,
completo en sí mismo. Esto es lo que estaba encerrado en las misteriosas palabras:
“Hombre, conócete a ti mismo”.
El Apóstol Juan, en su primera epístola, capitulo III, versículo VIII, habla del camino de
realización, al decir que “aquel que ha Cometido un pecado es del demonio... Porque con
este propósito se manifestó el Hijo de Dios para que pudiera destruir las obras del
demonio...
Aquel que haya nacido de Dios no peca, porque su simiente permanece en el”
Si no se refrenan los Impulsos animales y se hace un empleo anormal de la fuerza sexual, el
hombre puede convertirse en un idiota, pero los pensamientos de un hombre espiritual son
puros, castos y llenos de sabiduría. Actualmente la cooperación de los sexos es necesaria
para la procreación de vehículos para los Egos que van a renacer, pero el tiempo llegará en
que el hombre dejará de crear en esa forma. Se conocerá a si mismo. El pensamiento
concentrado, así como la simiente permanecerá con él, dentro de él mismo, pero se
manifestará por medio de la laringe como palabra creadora, una palabra que dará forma a
las cosas en el Mundo Físico.
Entonces ya no será más necesario para el hombre el buscar la cooperación para formar un
nuevo vehículo. Esto se enseñaba en las Escuelas de Misterios, las que no son más que
estaciones en el sendero de realización, y por eso fue inscripta la sentencia “hombre,
conócete a ti mismo” en el Oráculo de Delfos.

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Max Heindel
FILOSOFÍA ROSACRUZ EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS TOMO PRIMERO

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