FILOSOFIA ROSACRUZ EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS UNO

lunes, 1 de marzo de 2010

PREGUNTA Nro. 11 ¿Cómo es que expiando todos los pecados en el Purgatorio tiene uno al renacer que sufrir de nuevo por los pecados de la vida anterio

PREGUNTA Nro. 11


¿Cómo es que expiando todos los pecados en el Purgatorio tiene uno al renacer que sufrir
de nuevo por los pecados de la vida anterior, según la Ley de Causa y Efecto?


Respuesta: Hay dos actividades distintas en el Purgatorio. La primera es el borrar los
malos hábitos. Por ejemplo, el borracho desea beber tanto ahora como después de morir,
pero ahora no tiene ni estómago ni canal alimenticio para contener el licor, así que, aunque
pueda ir a las tabernas o meterse en una barrica de, whisky sumergiéndose en el licor, no
obtiene satisfacción alguna, pues allí no se producen las emanaciones que emite la
combustión química que se efectúa en el estómago. Así que sufre todas las torturas de
Tántalo: “agua, agua por todas partes, pero ni una sola gota para beber”.
Pero, como el deseo en este mundo se consume cuando comprendemos que no puede
gratificarse, así también, a su debido tiempo, el bebedor se cura de su deseo de bebidas,
porque no puede obtener licores, y renace inocente de todo mal, por lo menos en lo que a
ese vicio en particular se refiere. Sin embargo, es necesario que domine su vicio
conscientemente, así que, en cierto tiempo, la tentación irá a ponerse en su camino. Cuando
haya crecido, un compañero podrá invitarlo a “tomar una copa”. Entonces depende de él
que acceda o no. Si accede, peca de nuevo y debe purificarse otra vez, hasta que los
acumulados sufrimientos de las repetidas existencias purgatoriales le hagan repugnar la
bebida. Entonces se habrá sobrepuesto conscientemente a la tentación y no sufrirá más por
aquélla.
En cuanto al mal que hayamos hecho a los demás, como por ejemplo, cuando hayamos
tratado cruelmente a un niño puesto a nuestro cuidado, golpeándolo o maltratándolo en
cualquier forma, las escenas en que obramos mal se imprimirán sobre el átomo del corazón;
más tarde el panorama será transferido al cuerpo de deseos, y el panorama de la vida, que
se desarrolla hacia atrás, traerá nuevamente esas escenas ante nuestra conciencia. Nosotros
entonces sentiremos todo lo que el niño sintió cuando fue nuestra víctima; sentiremos todos
los malos tratos que le infligimos tal como el niño los sintió; sentiremos todas sus angustias
mentales y mortificaciones; sufriremos pena tras pena, y entonces, cuando renazcamos, nos
encontraremos con nuestra víctima y se nos presentará la oportunidad de beneficiarlo, en
vez de hacerle daño. Si así lo hacemos, santo y bueno; si nuestra antigua enemistad se
afirma nuevamente como antes, entonces volveremos a sufrir en el próximo purgatorio,
hasta que aprendamos por último a ser compasivos y cariñosos con los que están a nuestro
cuidado.
De manera, pues, que no sufrimos de nuevo por los pecados cometidos en una vida
anterior; nacemos inocentes, gracias al purgatorio, y todo mal acto que cometamos es un
acto de libre voluntad. Pero las tentaciones vienen a nosotros para comprobar si la
purificación ha sido suficiente, para enseñarnos las lecciones necesarias, y es nuestro
privilegio caer en ellas o mantenernos firmes y fuertes en el bien.

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Max Heindel
FILOSOFÍA ROSACRUZ EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS TOMO PRIMERO

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