FILOSOFIA ROSACRUZ EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS UNO

lunes, 1 de marzo de 2010

PREGUNTA Nro. 87 El Señor apreciaba los sacrificios u ofrendas sangrientas de Abel, pero no las dulces y limpias ofrendas de Caín. ¿Por qué


PREGUNTA Nro. 87

El Señor apreciaba los sacrificios u ofrendas sangrientas de Abel, pero no las dulces y
limpias ofrendas de Caín. ¿Por qué?


Respuesta: El preguntante padece un malentendido. La ofrenda de Abel no era sangrienta.
En ninguna parte se dice que Abel matara animales. La leyenda de los francmasones
ocultos que daremos en parte, cuenta esta historia:
En un tiempo Elohim creó a Eva, se unió a ella y nació Caín; pero él la abandonó antes de
que naciera Caín, así que Caín fue “el hijo de la viuda”. Entonces el Elohim Jehová creó a
Adán, quien se unió a Eva, y nació Abel. A su tiempo Caín y Abel llevaron sus ofrendas a
Jehová. Abel llevó de los rebaños creados por Dios, mientras que Caín llevó la obra de sus
propias manos, los granos. Y Jehová recibió la ofrenda que Abel ya había encontrado al
alcance de su mano, hecha por la Naturaleza, y despreció el sacrificio fruto de la habilidad
creadora de Caín.
Entonces Caín mató a Abel y fue maldecido. Adán se unió nuevamente a Eva y nació Set.
De Caín y Set descendieron dos clases de seres humanos. Los descendientes de Caín fueron
Tubal-Caín e Hiram Abiff, astutos maestros constructores, que sabían cómo modelar cosas
con sus manos, teniendo dentro de si mismos el divino poder de creación, el poder de hacer
crecer dos hierbas donde no había más que una, y de ellos vinieron todos los que trabajan
con sus manos y tratan de conquistar la tierra y sus recursos.
De Set descendieron los reyes y los sacerdotes que recibían su sabiduría ya hecha de los
Dioses, y que tomaban las cosas tal como las encontraban. Entre ellos estaba Salomón, el
más sabio de los ho mbres, quien no había hecho por sí mismo su sabiduría, sino que la
había recibido como un don de Dios. Esas dos clases se encuentran todavía sobre la tierra y
están batallando por la supremacía. Los unos son los poderes temporales progresivos, los
otros la fuerza sacerdotal conservadora.
La razón por qué Jehová aceptó la ofrenda de Abel fue porque éste había tomado las cosas
tal como habían sido creadas, era un hijo del hombre que no aspiraba a la creación divina.
Pero Caín era de naturaleza divina; tenía en sí mismo el instinto creador, y esto no era del
agrado de su Dios.

***
Max Heindel
FILOSOFÍA ROSACRUZ EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS TOMO PRIMERO

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