FILOSOFIA ROSACRUZ EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS UNO

lunes, 1 de marzo de 2010

PREGUNTA Nro. 59 Un hombre bueno al pasar por el Purgatorio ¿está consciente de todo el mal que hay allí antes de que pase al Primero, Segundo y Terc

PREGUNTA Nro. 59

Un hombre bueno al pasar por el Purgatorio ¿está consciente de todo el mal que hay allí
antes de que pase al Primero, Segundo y Tercer Cielos? Y en caso afirmativo, ¿no sería
eso un castigo excesivo para él?


Respuesta: El preguntante debe sacarse de la cabeza esa idea de castigo. No hay tal
castigo. Cualquier cosa que le pueda ocurrir al hombre no es más que la consecuencia de
leyes invariables, inmutables, y no hay tal Dios personal que recompense o castigue de
acuerdo con su inexcusable voluntad o cualquier otro método. Cuando el Ego toma sus
vehículos, o cuando los abandona, efectúa esto bajo el mismo principio y bajo las mismas
leyes que gobiernan, por ejemplo, en el caso de un planeta. Cuando un planeta comienza a
formarse en una nebulosa ígnea empieza a cristalizarse en los polos donde el movimiento es
más lento. Esa materia cristalizada es arrojada por la fuerza centrífuga y vuela en el espacio
porque es más pesado que el resto de la nebulosa. Por razones análogas cuando el cuerpo
del espíritu que es el más denso se ha cristalizado tanto que ya no lo puede emplear más el
Ego para obtener experiencia el proceso de abandonarlo se realiza mediante la fuerza
centrífuga. la que naturalmente elimina el cuerpo denso en primer lugar. Eso es lo que
llamamos muerte. Entonces el espíritu se encuentra libre por un tiempo, pero la materia de
deseos más densa que es la encarnación de las pasiones y deseos inferiores deben también
arrojarse, y ese esfuerzo para separarse de los deseos inferiores es lo que produce el dolor
en el Purgatorio, en donde la fuerza centrífuga de repulsión es más fuerte. Si un hombre
tiene alguna materia de deseos densa en su cuerpo emocional naturalmente tendrá que ir al
Purgatorio y sufrir el proceso de purificación antes de que pueda entrar en el Primer Cielo.
Allí la fuerza centrípeta de atracción atrae todo lo bueno de la vida hacia adentro, hacia el
centro espiritual, donde se asimila convirtiéndose en poder anímico, que el espíritu puede
emplear en su próxima vida terrestre como conciencia. Así que nuestra estadía en el
Purgatorio depende de la cantidad de materia densa de deseos que tenga el hombre, y un
hombre bueno naturalmente tiene muy poca o ninguna cantidad de esa clase de materia
emocional. Por consiguiente apenas tendría existencia en el Purgatorio, pues pasara casi
directamente por esas regiones al Primer Cielo.

***
Max Heindel
FILOSOFÍA ROSACRUZ EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS TOMO PRIMERO


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