FILOSOFIA ROSACRUZ EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS UNO

lunes, 1 de marzo de 2010

PREGUNTA Nro. 85 ¿Cuál fue el pecado o la caída del Edén?

PREGUNTA Nro. 85

¿Cuál fue el pecado o la caída del Edén?


Respuesta: Cuando la Tierra surgió del Caos se encontraba primeramente en el estado
tenebroso y rojo conocido como Época Polar. Allí desarrolló primero la humanidad un
cuerpo denso, pero no igual absolutamente al actual, por supuesto. Cuando el estado de la
tierra se hizo ignescente, como en la Época Hiperbórea, se agregó el cuerpo vital y el
hombre era entonces análogo al vegetal, es decir, que tenía los mismos vehículos que tienen
hoy los vegetales y también una conciencia semejante, o más bien inconsciencia parecida a
la del sueño sin ensueños, cuando los cuerpos denso y vital quedan sobré el lecho.
En ese tiempo, en la Época Hiperbórea, el cuerpo del hombre era un enorme saco gaseoso
flotando sobre la tierra ignescente, y arrojaba de sí esporos parecidos a los de los vegetales,
que crecían y eran aprovechados por otras entidades. En ese entonces el hombre era
bisexual, hermafrodita.
En la Época Lemúrica, cuando la tierra se había enfriado un tanto y comenzaron a salir islas
sólidas entre los mares en ebullición, el cuerpo del hombre se solidificó proporcionalmente,
teniendo entonces un cuerpo más semejante al que tiene hoy. Era como un mono, con corto
tronco y enormes brazos y piernas, proyectándose los talones hacia atrás y no teniendo casi
cabeza; por lo menos la parte superior de ésta faltaba por completo. El hombre vivía en una
atmósfera de vapor que los ocultistas llaman neblina de fuego, y no tenía pulmones, sino
que respiraba por medio de tubos. Tenía una suerte de vejiga interiormente, la que al
llenarla de aire caliente le permitía saltar sobre los enormes abismos y hendiduras que se
producían cuando las erupciones volcánicas destruían la tierra sobre la que vivía. En la
parte posterior de la cabeza tenía un órgano que ahora se ha retirado al interior de la misma,
al que llaman los anatómicos la glándula pineal o tercer ojo, si bien nunca fue un ojo, sino
un órgano local de sensación. El cuerpo carecía entonces del tacto o sensación, pero cuando
el hombre se acercaba demasiado a un cráter volcánico dicho órgano registraba el calor y
evitaba que su cuerpo fuera destruido.
Cuando el cuerpo se había solidificado tanto que era ya imposible propagarse por esporos,
se hizo necesario desarrollar un órgano del pensamiento, un cerebro. La fuerza creadora
que ahora empleamos para construir ferrocarriles, vapores, etc., en el mundo externo, se
empleaba entonces internamente en la construcción de órganos. Como todas las demás
fuerzas, ésa es positivo negativa. Un polo fue dirigido hacia arriba para la formación del
cerebro, dejando al otro disponible para la creación de otro cuerpo. De esta manera el
hombre dejó de ser una unidad creadora completa. Cada ser humano poseía la mitad de la
fuerza creadora, y entonces tuvieron que buscar su complemento fuera.
Pero en ese tiempo”sus ojos no se habían abierto aún” y los seres humanos de esa edad
estaban inconscientes unos de otros en el Mundo Físico, si bien estaban muy conscientes y
despiertos en el Mundo Espiritual. Por consiguiente, bajo la dirección de los Ángeles, que
estaban especialmente preparados para ayudarlos en lo que con cierne a la propagación, se
los juntaba en ciertas épocas del año, cuando las fuerzas planetarias eran propicias, en
grandes templos donde se efectuaba el acto creador como un sacrificio religioso. Y cuando
este Adán primario se puso en íntimo contacto sexual con la mujer, el espíritu atravesaba
por un momento el velo de la carne y “Adán conoció a su mujer”; la sintió físicamente.
Esto es lo que relata la Biblia empleando esa casta expresión en todas sus hojas, porque se
nos dice que “Elkanah conoció a su esposa Hannah y ella engendró a Samuel”. Hasta en el
Nuevo Testamento, cuando el ángel anuncia a María que será la madre del Salvador, ella
contesta: ¿cómo puede ser eso posible si yo no conozco a ningún hombre?
El pecado es la acción contraria a la ley, y mientras la humanidad se propagó bajo la
dirección de los ángeles, quienes comprendían las líneas cósmicas de fuerza, el parto fue
sin dolor, como lo es aún hoy entre los animales salvajes, los que se propagan sólo en
determinada época del año y bajo la dirección del espíritu colectivo. Pero cuando el
hombre, obrando según el consejo de ciertos espíritus que se encuentran a mitad del camino
entre la humanidad y los ángeles, comenzó a procrear en cualquier época del año, sin tener
en cuenta las líneas de fuerza cósmicas, ese pecado, o el “comer del árbol del
conocimiento”, produjo el parto doloroso que el Ángel había predicho a Eva. No la maldijo,
sino que simplemente se limitó a indicar el resultado del uso ignorante de la función
creadora.

***
Max Heindel
FILOSOFÍA ROSACRUZ EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS TOMO PRIMERO

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