FILOSOFIA ROSACRUZ EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS UNO

lunes, 1 de marzo de 2010

PREGUNTA Nro. 51 ¿Por qué mueren los niños?

PREGUNTA Nro. 51

¿Por qué mueren los niños?


Respuesta: Hay muchas causas que producen la muerte de los niños. Daremos solamente
algunas de las principales. En primer lugar, cuando un Ego vuelve a la vida terrestre, se
dirige hacia cierta familia porque allí puede obtener el alrededor ambiente necesario
calculado para su progreso futuro, y en el cual podrá liquidar determinada cantidad del
destino que generó en sus vidas anteriores. Entonces, si los padres hacen cambios muy
radicales en sus vidas de manera tal que el Ego ya no pueda obtener esas experiencias o
liquidar ese destino, el Ego se retira y se dirige a otra parte donde pueda conseguir las
condiciones necesarias para su crecimiento. O puede sólo retirarse por algunos años y
renacer en la misma familia si ve que las condiciones requeridas podrán obtenerse
posteriormente. Pero hay una causa que es la que produce especialmente la mortalidad
infantil, y que se pone en movimiento con mucha anterioridad, es decir, en las vidas
anteriores, y para comprenderla es necesario saber algo de lo que ocurre al morir y de lo
que sucede inmediatamente después.
Cuando un espíritu abandona el cuerpo se lleva consigo el cuerpo de deseos, la mente y el
cuerpo vital, siendo este ultimo el que tiene las imágenes de la vida pasada. Estas imágenes
se imprimen entonces en el cuerpo de deseos durante los tres días y medio inmediatamente
siguientes a la muerte, y el cuerpo de deseos se convierte así en el árbitro del destino del
hombre en el Purgatorio y en el Primer Cielo. El dolor producido por la purificación del
mal y el gozo causado por la contemplación del bien de la vida pasada se llevan a la vida
subsiguiente como conciencia, la que impedirá que el hombre perpetúe los errores de sus
vidas pasadas y lo impulsará en cambio a ejecutar lo que le produjo felicidad con más
abundancia.
Cuando las personas próximas al agonizante que asisten a su muerte dan rienda suelta a sus
lamentaciones histéricas cuando el espíritu se encuentra en el gran trance, y siguen
lamentándose durante los siguientes días, el espíritu que durante ese intervalo se encuentra
en estrecho contacto con el Mundo Físico se conmoverá muchísimo por el dolor de sus
seres queridos, y no podrá fijar su atención convenientemente en la contemplación de su
vida pasada, así que la impresión producida en el cuerpo de deseos no es tan profunda
como la que se habría hecho si el espíritu hubiera permanecido en paz y tranquilo. Por
consiguiente, los sufrimientos en el Purgatorio no serán tan agudos ni los placeres en el
Primer Cielo tan intensos, y cuando el Ego vuelva a la Tierra habrá perdido parte de la
experiencia de su vida anterior. Es decir, la voz de su conciencia no hablará con tanta
claridad como hubiera hablado si el Ego hubiera pasado al más allá sin verse molestado por
esas lamentaciones.
Con objeto de compensar ese inconveniente, el Ego renace generalmente en la misma
familia que tanto lo lamentó, y muere en los primeros años de su infancia. Entonces entra
en el Mundo del Deseo pero por supuesto un niño que no ha cometido pecados no necesita
ir al Purgatorio, y su cuerpo de deseos así como la mente permanecen intactos; va, pues,
directamente al Primer Cielo para esperar allí la oportunidad de un nuevo renacimiento,
pero ese intervalo de espera se emplea como escuela, para enseñarle directamente el efecto
de las diferentes emocione s malas y buenas. Muy a menudo se encuentran con algún
miembro de su familia, quien toma al niño a su cargo, tomándose el trabajo de enseñarle lo
que dejó de aprender debido a las lamentaciones, y si ese pariente no existe otro cualquiera
se hace cargo de él. De cualquier manera la pérdida es más que recuperada, así que cuando
el niño vuelve a nacer tiene un crecimiento moral tan completo como si hubiera muerto en
las circunstancias ordinarias sin que se hubieran producido las tales lamentaciones.

***
Max Heindel
FILOSOFÍA ROSACRUZ EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS TOMO PRIMERO


No hay comentarios:

Publicar un comentario