FILOSOFIA ROSACRUZ EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS UNO

lunes, 1 de marzo de 2010

PREGUNTA Nro. 39 ¿Consideráis erróneo el tratar de curar un mal hábito, como por ejemplo, la bebida, mediante el hipnotismo?

PREGUNTA Nro. 39

¿Consideráis erróneo el tratar de curar un mal hábito, como por ejemplo, la bebida,
mediante el hipnotismo?


Respuesta: Decididamente, sí. Considerado desde el punto de vista de una sola vida, esos
métodos como, por ejemplo, los empleados por el movimiento de Inmanuel, producen sin
duda alguna mucho bien. Se sienta al paciente en una silla, se le duerme y se le dan ciertas
“sugestiones”. Se levanta y ya está curado de su mal hábito; de borracho se ha convertido
en un ciudadano respetable que cuida de su esposa y de su familia, y ese bien no se admite
que se niegue.
Pero considerado el asunto desde el punto de vista más profundo del ocultismo, que ve que
esta vida es una de tantas, y considerado el efecto que aquello tiene sobre los vehículos
invisibles del hombre, el caso es completamente diferente. Cuando se pone a un hombre en
estado hipnótico, el hipnotizador hace pases sobre él, que tienen por resultado el arrojar el
éter de la cabeza del cuerpo denso substituyéndolo por el éter del propio hipnotizador.
Entonces el hombre se encuentra bajo el perfecto dominio de otro; ya no tiene voluntad
propia, y por consiguiente, las llamadas sugestiones no son más que órdenes y la víctima no
teniendo elección no tiene más remedio que obedecer. Para usar un símil podemos decir
que así como una pequeña parte del magnetismo infundido en una dínamo eléctrico antes
de que se haya puesto en movimiento por vez primera, se queda como residuo magnético
para excitar los campos de la dínamo cada vez que se la pone en movimiento, así también
una pequeña parte del éter del hipnotizador queda en la médula oblongada de la víctima, y
ese es el yugo que el hipnotizador mantiene sobre su víctima toda la vida. Debido a esto se
pueden realizar las sugestiones aún después de despertada la víctima, y ésta sigue los
impulsos de aquéllas invariablemente.
Así que la víctima de un hipnotizador no se sobrepone a su propio mal hábito por su sola
fuerza, sino que está aún más encadenada que si estuviera presa en una habitación solitaria,
y aunque en su vida pueda parecer que es un buen ciudadano, cuando vuelva a la tierra de
nuevo tendrá la misma debilidad y tendrá que luchar con ella hasta que llegue a dominarla
por sí misma.

***
Max Heindel
FILOSOFÍA ROSACRUZ EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS TOMO PRIMERO

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