FILOSOFIA ROSACRUZ EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS UNO

lunes, 1 de marzo de 2010

PREGUNTA Nro. 95 ¿Cuáles fueron los presentes de los Sabios (Reyes Magos)?


PREGUNTA Nro. 95

¿Cuáles fueron los presentes de los Sabios (Reyes Magos)?


Respuesta: La Biblia dice que fue oro, mirra e incienso. El oro ha sido siempre
considerado como emblema del espíritu en las antiguas leyendas y en la simbología. En la
historia del anillo del Nibelungo, puesto en escena por Wagner, se habla de los juegos de
las doncellas en el agua del Rin. El agua estaba iluminada por los reflejos del oro. Esta
leyenda nos hace retroceder hasta los tiempos en que esos hijos de la niebla vivían en las
hermosas condiciones de la primitiva Atlántida, donde formaban una gran fraternidad,
inocentes como niños, y el Espíritu Universal no había aún entrado en cuerpos separados.
El oro que está en la roca bajo las aguas era el símbolo del Espíritu Universal que
iluminaba a toda la humanidad. Más tarde Alberico el Nibelungo lo roba y lo convierte en
un anillo, quien renuncia al amor para poseer ese oro. Eso es el símbolo del Ego separado
en la edad actual de egoísmo y falta de amor. El hombre que se ha hecho sabio y ve los
males del egoísmo ofrece oro al Cristo como símbolo de su deseo de devolverlo al Espíritu
Universal de Amor.
El segundo presente, la mirra, es una planta aromática que crece en la Arabia, la que es muy
escasa y rara. Es el símbolo del alma. En las leyendas de los santos se dice que eran tan
santos que emitían un aroma. Esto se cree que es una fábula piadosa, pero en verdad es un
hecho que el hombre santo emite un perfume inefable.
El tercer don, el incienso, es el símbolo del cuerpo denso, eterizado por una vida de
santidad, porque el incienso es un vapor físico. El ministro del Interior de Servia, uno de los
conspiradores que ejecutaron el regicidio que hubo en ese país hace menos de diez años,
escribió después sus memorias. Según él, cuando invitaba a algunas personas a entrar en la
conspiración y quemaba incienso, invariablemente conseguía la adhesión de los invitados.
No sabe el por qué; sino que se limita a mencionarlo como una curiosa coincidencia. Pero
para el ocultista el asunto es muy claro.
Ningún espíritu puede obrar en un mundo si no tiene un vehículo formado por la materia de
ese mundo. Para funcionar en el Mundo Físico, para trabajar en él, es necesario un cuerpo
denso y otro vital, estando ambos formados por materia física de diversa sutilidad: sólidos,
líquidos, gases y éter. Podemos obtener esos vehículos en la forma ordinaria, yendo por la
matriz al nacimiento, o podemos extraer el éter del cuerpo de un médium y usarlo
temporalmente para materializamos, o bien se pueden emplear los vapores (humo) del
incienso. En la Iglesia Católica, cuando se invocan ciertos espíritus, el incienso proporciona
el vehículo necesario en el cual podrán operar sobre los congregados allí en la misma forma
en que los espíritus desencarnados lo hicieron en favor de los regicidas servios.
Vemos, pues, que los dones de los sabios fueron espíritu, alma y cuerpo, dedicados al
servicio de la humanidad, porque darse a sí mismo es imitar a Cristo y seguir sus pasos.

***
Max Heindel
FILOSOFÍA ROSACRUZ EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS TOMO PRIMERO

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