FILOSOFIA ROSACRUZ EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS UNO

lunes, 1 de marzo de 2010

PREGUNTA Nro. 27 La Filosofía Rosacruz, ¿tiene una enseñanza específica sobre la educación de los hijos?

PREGUNTA Nro. 27




La Filosofía Rosacruz, ¿tiene una enseñanza específica sobre la educación de los hijos?


Respuesta: Quizás no hay asunto de mayor importancia que éste. En primer lugar, los
sabios padres que están deseosos de dar al niño las mayores ventajas posibles, comienzan
antes del nacimiento del hijo, antes de la concepción, dirigiendo piadosamente sus
pensamientos sobre la tarea que va n a realizar, y tratan con sumo cuidado de que la
fecundación se efectúe bajo las influencias estelares convenientes, cuando la Luna está
pasando por signos que sean benéficos y conducentes a la formación de un cuerpo fuerte y
vigoroso, manteniendo, por supuesto, sus cuerpos en el mejor estado posible, física, moral
y mentalmente.
Entonces, durante todo el periodo de la gestación mantienen en su mente el ideal de una
vida fuerte y útil para la entidad reencarnante, y tan pronto como pueden después del
nacimiento hacen el horóscopo del niño, porque el padre ideal debe ser también un
astrólogo. Si los padres no tienen la capacidad de hacer el horóscopo por sí mismos pueden
por lo menos estudiar los signos estelares que les permitirán comprender inteligentemente
lo que el astrólogo les diga; pero en ningún caso deberán consultar a un astrólogo
profesional para que los ayude, a uno de esos que prostituyen su ciencia por dinero, sino
que deben buscar un astrólogo espiritual, aunque en encontrarlo tarden algún tiempo. Por el
mapa natal del hijo se podrá ver fácilmente las fortalezas y debilidades de su carácter. Los
padres se encontrarán entonces en la mejor situación posible para fortalecer lo bueno y para
reprimir lo malo antes de que las tendencias se transformen en realidades ayudando así en
gran extensión al hijo a sobreponerse a sus defectos.
Después, los padres deben comprender que lo que llamamos nacimiento es solamente el
nacimiento del cuerpo visible, físico, que nace y llega a su actual grado elevado de
eficiencia en menos tiempo que los vehículos invisibles del hombre, porque tiene tras sí una
evolución más larga. Así como el feto queda protegido contra los impactos del mundo
visible en la matriz de la madre durante el periodo de gestión así también los vehículos
sutiles están encerrados en cubiertas de éter o materia de deseos cuyas cubiertas los
protegen hasta que han madurado suficientemente como para afrontar las condiciones del
mundo externo. Así que el cuerpo vital nace a la edad de siete años, o sea cuando el niño
echa sus segundos dientes, y el cuerpo de deseos nace a los catorce años, en la pubertad. La
mente nace a los veintiuno, cuando se dice que el hombre es mayor de edad.
Hay ciertas materias muy importantes de las que debe cuidarse durante el período del
crecimiento, y los padres deben conocer cuáles son. Si bien los órganos ya se han formado
cuando el niño nace, las líneas de crecimiento se determinan durante ese tiempo, los siete
primeros años, y si no se dibujan bien resultará un niño enfermizo después.
En el primer capítulo de San Juan, leemos que “en el principio fue el verbo, y sin él no se
hizo nada de cuanto se ha hecho... y que el verbo se hizo carne”, La palabra es un sonido
rítmico, y el sonido es el gran constructor cósmico, y por consiguiente durante esa primera
época septenaria de su vida el niño debe estar rodeado de música de buena clase, de un
buen lenguaje musical; los arrorró y las canciones de la niñera son muy de tener en cuenta.
No importa nada su sentido; lo que importa es su ritmo; cuanto más ritmo haya tanto más
saludablemente crecerá.
Hay dos grandes palabras que es necesario tener muy en cuenta durante ese periodo de la
vida infantil. Y son imitación y ejemplo. No hay criatura alguna en el mundo tan imitadora
corno el niño y sigue nuestro ejemplo hasta los más pequeños detalles en lo posible. Por
consiguiente los padres que tratan de educar bien a sus hijos deben ser siempre muy
cuidadosos cuando están en su presencia. De nada sirve enseñarle intelectualmente; el niño
no tiene mente, no tiene razón, puede sólo imitar. Si tenemos una clase de alimentación
para nosotros, compuesta de manjares muy cocinados según la cocina francesa y damos a
nuestros hijos otros platos, diciéndole que los nuestros no son buenos para él, el niño quizás
no podrá imitarnos, pero le inculcamos el apetito por esos manjares. Cuando sea grande
entonces tratará de satisfacer sus gustos y lo hará, Por lo tanto, los padres cuidadosos deben
abstenerse de los manjares y licores que no quisieran que sus hijos tomaran.
Respecto a sus vestidos debemos decir que en ese tiempo debiera ignorar completamente
sus órganos sexuales, y por consiguiente su ropa debe ser muy holgada en todo tiempo.
Esto es especialmente necesario con los varones, porque muchas veces, los malos hábitos
que tienen cuando son mayores son debidos a haber usado ropas estrechas y ajustadas.
Hay que tener también muy en cuenta los castigos; ese es un factor importantísimo en todo
tiempo para despertar la naturaleza sexual y hay que abolirlos completamente. No hay niño
alguno que no responda al método de recompensarlo cada vez que haga algo bueno y el
quitarle privilegios por las desobediencias. Además debemos reconocer el hecho de que el
látigo agria el carácter del perro, y que muchas veces nos quejamos de las personas faltas
de voluntad. Mucho de ello se debe a los castigos corporales de que se hace objeto a los
niños sin la menor compasión. Que cada padre se mire a sí mismo desde el punto de vista
de su hijo.
¿Cómo consideraríamos cualquiera de nosotros a uno a cuya autoridad no pudiéramos
escapar, que fuera mucho más grande que nosotros y que tuviéramos que someternos a sus
golpes todos los días? Déjese el látigo a un lado y muchos males sociales desaparecerán en
una sola generación.
Cuando el cuerpo vital nace a los siete años, deben educarse las facultades de la percepción
y de la memoria. La palabra de orden para este período debe ser autoridad y discipulado.
No debemos en manera alguna, cuando tengamos un niño precoz, tratar de hacerle
emprender un curso de estudios que requiere enorme gasto mental. Los niños prodigios se
han convertido generalmente en hombres de mentalidad menos que ordinaria. Debe
permitírsele que siga sus propias inclinaciones en este respecto. Hay que cultivar sus
facultades de observación mostrándole ejemplos vivientes, Hágasele ver el borracho y el
vicio que lo arrastra, mostrándole también al hombre bueno y poniéndole ante si elevados
ideales. Enseñadle a tomar todo cuanto le digáis como viniendo autorizado y trata de que os
respete como autoridad paternal y como maestros. En este tiempo débesele preparar para
dominar la fuerza que está comenzando a despertarse en él, fuerza que le permitirá
propagar su especie al finalizar el segundo periodo de siete años. Más no debe permitirse
que obtenga el conocimiento de fuentes impuras, debido a que los padres por un falso
sentimiento de honestidad no quieran tomar la responsabilidad de dárselo ellos mismos.
Puede tomarse una flor como objeto de la lección, mediante la cual todos los niños, desde el
más chico hasta el más grande, pueden adquirir la más hermosa instrucción en la forma de
una fábula o cuento de hadas, Esto se les puede enseñar sin necesidad de emplear términos
botánicos, y por poco que los padres conozcan lo más elemental de dicha ciencia.
Muéstrensele a los niños varias flores. Dígaseles: “aquí hay una familia de flores en la que
todos son muchachos (una flor de estambres) y aquí hay otra en la que todas son muchachas
(una flor de pistilos). He aquí otra en la que hay de todo, jóvenes y doncellas (una flor que
tenga a la vez pistilos y estambres) - Muéstrenseles el polen y dígaseles que cada granito es
un joven-flor como los de las familias humanas; son aventureros y quieren irse al mundo
para luchar la batalla de la vida, mientras que las doncellas (los pistilos) se quedan en casa,
Muéstreseles una abeja con las cestitas para polen en sus patitas, y cuénteseles que los
jóvenes- flores se montan en ese halado dragón (la abeja), como los antiguos caballeros, y
van por el mundo en busca de la princesa encerrada en el castillo mágico (el óvulo oculto
en el pistilo); cómo el polvito de polen, el caballero-flor, fuerza su camino por el pistilo y
entra en el óvulo; entonces decidles cómo se casan el caballero y la princesa viviendo
después muy felices y siendo a su vez padres de una gran familia de flores. Cuando hayan
comprendido bien esto, comprenderán también la generación en los reinas animal y
humano, porque no hay diferencia alguna: lo uno es tan puro y casto como lo otro. Y los
niños educados así tendrán siempre un sentimiento de reverencia por la función creadora,
un sentimiento tal que no se les podría inculcar mejor en otra forma.
Una vez equipado el niño así está ya bastante fortificado para el nacimiento del cuerpo de
deseos en la época de la pubertad. Cuando los deseos y las emociones están completamente
desenfrenadas entra en el más peligroso período de su vida, el tiempo de la adolescencia
que dura desde los catorce hasta los veintiún años, porque en ese momento el cuerpo de
deseos predomina, puesto que todavía no ha nacido la mente para actuar de freno. En ese
tiempo es sumamente conveniente para el niño que ha sido educado coma aquí se acaba de
bosquejar, que sus padres sean para él un áncora de fortaleza y de ayuda para mantenerlo a
flote hasta que llegue el tiempo en que nazca completamente, a los veintiún años cuando la
mente nace.

***
Max Heindel
FILOSOFÍA ROSACRUZ EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS TOMO PRIMERO

*

No hay comentarios:

Publicar un comentario