FILOSOFIA ROSACRUZ EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS UNO

lunes, 1 de marzo de 2010

PREGUNTA Nro. 52 ¿Cuál es la causa del gran número de muertes que se producen en la infancia y en la niñez?

PREGUNTA Nro. 52

¿Cuál es la causa del gran número de muertes que se producen en la infancia y en la
niñez?


Respuesta: Cuando el hombre pasa al más allá al morir, se lleva consigo la mente, el
cuerpo de deseos y el cuerpo vital, siendo este último el que conserva las imágenes de la
vida pasada. Y durante los tres días y medio subsiguientes a la muerte esas imágenes se
imprimen en el cuerpo de deseos y forman la base de la vida del hombre en el Purgatorio y
en el Primer Cielo, donde se purifica del mal y se asimila el bien. Las experiencias de la
vida pasada en sí mismas se olvidan, así como hemos olvidado el proceso de aprender a
escribir, reteniendo sin embargo la facultad de hacerlo. Y así también el extracto
acumulado de todas sus experiencias, las de sus vidas pasadas en la tierra y las de sus
existencias en el Purgatorio así como en los varios Cielos, las retiene el hombre y forman
su capital en giro en el nuevo nacimiento. Los dolores sufridos se transforman en la voz de
su conciencia, y el bien que ha hecho le proporcionan un carácter más altruistico.
Ahora bien, cuando el hombre pasa los tres días y medio subsiguientes a la muerte en paz y
quietud puede concentrarse mucho más sobre el panorama de su vida pasada y la impresión
de éste sobre su cuerpo de deseos será más profunda que si se lo molestara con las
lamentaciones histéricas de los miembros de su familia o amigos. Entonces experimentará
un sentimiento mucho más agudo, por lo bueno o malo que haya hecho en su vida, en el
Purgatorio y en el Primer Cielo, y en las vidas posteriores ese sentimiento le hablará
inequívocamente, pero cuando las lamentaciones de su familia distraen su atención o
cuando el hombre muere por accidente, atropellado en la calle, en un choque de trenes,
incendio, u otras circunstancias análogas, no tendrá, por supuesto, oportunidad para
concentrarse convenientemente; ni podría tampoco concentrarse si muriera en el campo de
batalla. Pero no sería justo que perdiera las experiencias de toda su vida debido a haber
muerto violentamente, de suerte que la Ley de Causa y Efecto le dará una compensación.
Generalmente creemos que cuando un niño nace, nace y se acabó todo el asunto; pero así
como durante el período de gestación el cuerpo denso está protegido contra los impactos
del mundo externo por la cubierta protectora o matriz de la madre hasta que ha llegado al
suficiente grado de madurez para ponerse en contacto con las condiciones externas, así
también sucede con el cuerpo vital, el de deseos y la mente) los que permanecen en estado
de gestación más tiempo y nacen más tarde debido a que no tienen tras sí una evolución tan
larga corno la del cuerpo denso, y por lo tanto se requiere más tiempo para que lleguen a la
madurez y se individualicen. El cuerpo vital nace a los siete años, cuando el período de
crecimiento excesivo marca su advenimiento. El cuerpo de deseos nace en la pubertad, a los
catorce años, y la mente nace a los veintiuno, cuando se dice que el niño se ha convertido
en hombre, en mayor de edad.
Lo que no ha nacido no puede morir, así que cuando el niño muere antes del nacimiento del
cuerpo de deseos y pasa al más allá va directamente al Primer Cielo. No puede ascender al
Segundo y Tercer Cielos porque ni la mente ni el cuerpo de deseos han nacido y por
consiguiente no morirán, así que simplemente tiene que esperar en el Primer Cielo hasta
que se le ofrezca una nueva oportunidad para nacer, y si ha muerto en su vida anterior bajo
las condiciones mencionadas anteriormente, por accidente o en el campo de batalla o
cuando las lamentaciones de su familia le han impedido obtener una impresión profunda
del mal cometido y del bien realizado, se le instruye al morir como un niño sobre los
efectos de las pasiones y de los deseos, y así aprende las lecciones que dejó de aprender en
su anterior purgatorio. Entonces renace con el desarrollo de conciencia debido y continúa
su evolución.
Como en el pasado el hombre fue muy amante de la guerra y no se cuidaba gran cosa de los
que morían en el lecho, debido a su ignorancia, siendo éstos además muy pocos, quizás,
comparados con los que morían en el campo de batalla, debe haber necesariamente una
gran cantidad de mortalidad infantil, pero conforme la humanidad llegue a una
comprensión más amplia y realice que todos somos los guardianes de nuestros hermanos,
sobre todo cuando éstos estén agonizando, el hombre se mantendrá silencioso y orando ante
el lecho del agonizante, ayudándolo así enormemente, y entonces la mortalidad infantil
cesará de existir en tan gran escala como actualmente.

***
Max Heindel
FILOSOFÍA ROSACRUZ EN PREGUNTAS Y RESPUESTAS TOMO PRIMERO

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